jueves, 24 de noviembre de 2011

Ahora somos "boicoteadores del modelo"

Luego de bastante tiempo sin escribir, hoy quiero tocar un tema que realmente me preocupa (como la mayoría de los que escribo). Y me preocupa porque se trata de uno de los principios que hoy legal, sociológica e históricamente domina en nuestro país: LA LIBERTAD DE PENSAMIENTO Y DE EXPRESIÓN.

Se trata de un derecho que conforma, con sus dos caras, una misma moneda: por un lado, la libertad total para cada persona de poder tener en su fuero interno la ideología que le parezca la mejor y más adecuada, en cualquier tema, y por otro lado, completa la moneda la libertad de EXPRESAR, sin ofender a terceros, esos pensamientos sin ningún peligro de infringir ninguna norma ni jurídica ni consuetudinaria, insisto, siempre que no se falte el respeto de ninguna otra persona, y siempre recordando que el ejercicio de derechos se torna abusivo si perjudica el ejercicio de una libertad por parte de otra persona, ya que no hay derechos absolutos en nuestro sistema.

La libertad de expresión, se encuentra consagrada nada más ni nada menos que por nuestra Constitución Nacional, Ley Fundamental del País, que la garantiza y la promueve, al igual que la historia reciente de nuestro país, que ve con muy malos ojos la restricción de este derecho sufrida años atrás, existiendo en el pensar colectivo un RECHAZO TOTAL a la idea de que se restrinja otra vez. De este modo, hoy sería aberrante pensar que la libertad de expresión NO se materialice en cada argentino.

También quiero recordar, que el estilo ampliamente Democrático que hoy en día (en horabuena) marca a nuestro país, hace NECESARIA y SALUDABLE la existencia de divergencia en lo político, y por eso es que acoge a los PARTIDOS POLÍTICOS, como organizaciones que garantizan el debate, las libertades de pensamiento y expresión, la divergencia de ideas.


Por todo esto mismo que expresé anteriormente, es que considero tener TODO el derecho de ser y manifestarme adepto a un paradigma de país diferente al oficialista, y nadie puede restringirme dicho derecho, ni reprochármelo, pues lo estoy ejerciendo sin limitar ni perjudicar a nadie, y haciendo uso de las garantías que el sistema me da. Del mismo modo le pasa a cada una de las personas que no se sienten identificadas con el oficialismo de turno de la Argentina, y que en el marco de sus libertades, lo dicen.

Pero hoy en día, y en contraposición a la divergencia de ideas, al debate como forma de conocimiento, al intercambio de opiniones saludable que se fomenta mediante el sistema democrático, parece ser que un amplio triunfo en una elección, convierte en dueño de la verdad al modelo de país que se consagró en ella, y que todos los demás, estamos viviendo una realidad equivocada, o siendo destructivos para el sistema...

No creo que sea así, sino todo lo contrario, creo que quienes no estamos de acuerdo con el oficialismo, tenemos el mismo derecho de los que sí están de manfiestarnos en contra, como ellos a favor, y no por eso estar ingresando en terreno prohibido... sino todo lo contrario: ESTAMOS EN UN TERRENO CONSTITUCIONALMENTE PROTEGIDO, y es por eso que más allá de cualquier triunfo electoral, por amplio que sea, no voy a dejar de expresar mi punto de vista sobre las cosas.

ESTOY TOTALMENTE EN CONTRA de las expresiones de la Presidente de la Nación, que acusa de "BOICOTEADORES DEL MODELO" a todos los que están en contra de él. Me gustaría poder decirle que no estar de acuerdo con sus políticas, con argumentos y fundamentos, no se llama "boicotear", sino expresarnos libremente, y que eso esta garantizado y protegido por la Ley Suprema, y legitimado por la historia reciente de nuestro país. No por estar en contra del oficialismo quiero menos a mi país, al cual amo y defiendo, y el que algún día me gustaría poder mejorar, ya que según mi punto de vista, tiene muchos puntos flojos.

NO CREO en verdades absolutas, no creo que el Frente para la Victoria sea dueño de la verdad, no creo que el 54% que obtuvo en octubre convierta una postura en una verdad absoluta...

¿A dónde queremos llegar si el debate se restringe, realizando acusaciones falaces sobre quienes estamos en contra "DEL MODELO"? Creo que no necesito recordar que los personalismos son negativos, y que las verdades absolutas nos acercan más a otros régimenes que a uno AMPLIAMENTE DEMOCRÁTICO, como el que teóricamente debería haber en nuestro país.



Por eso mismo, y con los argumentos que muchas veces he dado y que puedo seguir dando, hoy (a pesar de ser minoría) expreso que no estoy de acuerdo con el modelo de país que erige Kirchnerismo desde hace ocho años, y creo que eso no me transforma en un "boicoteador del sistema", sino en un ciudadano que ejerce bajo el amparo de la ley, uno de sus principales derechos: la libertad de pensamiento, y de expresión.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Aclarando los tantos

Concibo al debate y al intercambio de ideas como una herramienta de conocimiento, como una manera de aportar saberes, puntos de vista y argumentos distintos sobre una misma circunstancia, siempre de manera respetuosa, y tendiente a crecer y aprender un poco más.
Por eso es que debato, por eso es que me gusta intercambiar ideas... También por eso es que suelo argumentar mis posturas y ser firme en ellas: porque las pienso, y tengo con qué sostenerlas.
Cuando debato algo, lo hago de esa forma, y no tengo ningún problema en admitir que alguien me convenció de la postura opuesta... pero para eso, MÍNIMAMENTE debe haber del otro lado una persona con la misma manera de entender al intercambio que yo, con argumentos firmes y con formas de sostener lo que se habla.

No hablo por hablar, aunque sí suelo ser un gran convencido y defensor de mis ideas.

jueves, 6 de octubre de 2011

¿En qué estamos pensando, hacia dónde vamos?


Hace media hora, mientras leía uno de los relatos del libro "La hermandad del honor", de Jorge Fernández Díaz, cuya primera edición fue realizada en el año 2010, me dio bronca y pensé que debía verter acá mis conclusiones sobre el cuento en el Blog.
El cuento en cuestión es "Alcohol, pastillas y ojos azules". Narra la historia de Laura, una militante de los años 70 que cayó, producto de sus penas y fantasmas personales, en la adicción: vino para desahogar los lamentos, anfetaminas para adelgazar y clonazepam para dormir.
Luego de una larga lucha, Laura pudo escapar de su adicción, o mejor dicho, ganarle. Estuvo internada Casa del Sur, un centro de recuperación con algunas medidas de seguridad, que intenta revertir situaciones como las de ella, y otras similares.
Hoy en día, Laura trabaja como operadora en esta Institución, y cuenta con horror cómo ayuda a chicos víctimas del paco a recuperarse. Se siente militante otra vez, pero esta vez, con otra mirada: la social, la ayuda al desprotegido, al marginado. Cree que estas personas necesitan ayuda, contención, compañía, porque su única compañía sino, es la adicción, que marca su camino y decide por ellos.
Todo suena muy lindo: hay un instituto que ayuda a los adictos a salir del flagelo... pero, ¿qué hay atrás de Casa del Sur? Si analizamos las aristas de esta situación, podemos encontrar dos puntos importantes:

1) La existencia de una situación agravante para la sociedad, como lo es la droga, teniendo en cuenta cómo se consigue, dónde, en qué lugares está presente, a quiénes afecta y demás.

2) Qué se hace, cuáles son las acciones tendientes a que una situación tan peligrosa para nosotros como sociedad, a corto plazo disminuya, y a largo plazo, tienda a desaparecer.

Respecto a la primera (existencia de la problemática), tanto el autor del relato, como Laura hablan de falta de contención y comprensión en una sociedad que tiende a excluirlos. Consideran que en muchos casos se trata de eso: menores que viven una situación hostil, una existencia que sólo conoce el odio y el desprecio a una vida a la que no tienen nada para agradecerle. Hoy en día los adictos al paco surgen de los sectores más humildes y marginales.
A esto, debe sumársele que muchos de ellos son hijos de los planes sociales, inmersos en una realidad de pasividad, de la cual debe sacárselos, para darles una oportunidad en el mundo del trabajo, y que de este modo puedan conseguir esa razón para vivir, cuya falta los metió en el flagelo. La carencia de esas oportunidades, harán que vuelvan a caer, salvo que las consigan por sus propios medios.
Laura considera, siendo voz autorizada al respecto, que el conurbano está plagado de estos chicos sin ganas, sin lugar y sin destino.
El paco se fabrica manualmente con elementos poco costosos económicamente, pero con efectos muy caros a la salud y a la vida de los jóvenes. Es muy fácil tener acceso a él, y es moneda corriente en los sectores marginales de nuestra sociedad.

Ahora bien, y yendo a la segunda arista de este análisis... qué se hace con esta problemática que es una realidad, innegable y propia de nuestra sociedad, para que disminuya y deje de existir...
Laura cuenta en su libro que a partir del fenómeno del paco, los profesionales dedicados a la adicción no dan abasto. Comenta que tienen 500 chicos en tratamiento, y un atraso de seis meses en los subsidios correspondientes. En Casa del Sur hacen malabarismos para que los fondos alcancen, y que no falte nada a ningún chico, y logran muchas cosas, a pulmón y por su propia fuerza de trabajo.
Es paradójico pensar que un país con esta problemática, la intervención del Estado en este área sea tan floja, siendo un campo decisivo y preocupante de nuestra realidad.
Incluso, hay medidas y proyectos de medidas SUPUESTAMENTE progresistas, que tienden a dar libre tratamiento a los menores adictos, es decir, dejarlos "curarse" por sus propios medios. ¿Qué medios? ¿Aquellos mismos medios que los arrojaron al flagelo, a la droga, a la muerte en vida? ¿Qué pasa por la cabeza de estos legisladores que impulsan leyes con estas características? Los adictos no pueden dejar el paco, porque el paco decide por ellos. Como textualmente plantea Fernández en su texto, "El adicto no puede tomar una decisión a su favor solo, porque no esta solo, sino mal acompañado". Compañía, de la buena es lo que necesitan los niños marginados, y bajo este flagelo. Compañía de la buena: contención, cuidado, cariño, algo similar a una familia. Eso es precisamente lo que brindan estos institutos, como Casa del Sur... pero paradójicamente, en nuestro país se encuentran desamparadas las instituciones de este tipo, impulsadas únicamente por la garra y el trabajo de voluntarios como Laura y otros tantos, y tienden a no existir más.
Del mismo modo, la legislación tiende a que desaparezcan los hogares de niños... una legislación muy desnuda, y carente de eficacia en la realidad. ¿Por qué negar a los niños la posibilidad de que crezcan dignamente, y con los cuidados necesarios, por un simple y mero idealismo?
Asimismo, los planes sociales no brindan a las personas oportunidades de valer por sí mismas, sino que someten los someten a una condición pasiva de receptores de sumas de dinero a cambio de nada. Esta cultura del plan social, no da a las personas oportunidades para valer por sí mismos, razones por las que levantarse todos los días y pelearla... Total, todo se recibe de arriba. Los planes sociales NO son trabajo, y es lo que hoy en día abunda. En contraposición, son fuentes laborales dignas y formales lo que deben generarse. Pero claro, eso no origina tantos votos... Los planes sociales reducen la dignidad de la persona a nada, y fomentan el comodismo.
En un contexto así, donde los subsidios a instituciones como Casa del Sur se adeudan, donde los lugares de contención de niños tienden a desaparecer, donde la cultura del trabajo parece estar en extinción, no resulta raro que el flagelo gane lugar, en lugar de cederlo. ¿Dónde están las autoridades? Contando un cuento bonito de apariencia, pero insolvente en la praxis.
No es una problemática ajena a nosotros, y mucho menos, teniendo en cuenta que las medidas que se toman son regresivas, en lugar de ganar lugares a favor. ¿En qué estamos pensando? ¿Hacia dónde vamos? Vaya uno a saber...

jueves, 22 de septiembre de 2011

Nadie logró un gran objetivo sin creer en lo que estaba haciendo.

No sé si será la primavera o qué, pero tengo un día de angustia... y parece que la angustia se reproduce por ósmosis, porque cuando empiezo a buscar la razón de mi malestar anímico, no me bastan con las razones personales que pueda o no tener, sino que automáticamente pienso en la sociedad en la que vivo, y en todo lo que me genera estar inmerso en ella. Eso, lejos de ayudarme a salir de mi angustia, claramente la acrecienta. Y hoy escribo desde la angustia, y no desde el enojo... aunque seguramente al final de esta entrada, admita haber terminado sacado.

Hoy me pregunto qué hacer, que esté a mi alcance, para no dejarles este país a mis hijos. Y realmente la pregunta se me torna abstracta, lejana... pero voy a volver a los orígenes del Blog, desde aquella vez que escribimos con Maia sobre La felicidad. ¿Por qué? Porque me sorprende la cantidad de gente con la que he hablado últimamente que se siente derrotado, desilusionado, perdido (como yo), pero que considera que ya no hay nada por hacer, que sólo tenemos que poner el lomo, y dejar que nos peguen.
Claro que en Argentina el escenario para creer eso es perfecto: el modelo de país oficial, que considero AUTODESTRUCTIVO, y lejos de mis ideales y valores, obtuvo un 51% en las últimas estadísticas nacionales... digo, en las últimas Elecciones Internas, en base de clientelismo y mentiras. Además de eso, el escenario opositor no entiende que el 50% restante depositamos nuestras esperanzas en ellos, y lejos de desafiarse, también se sienten derrotados.
Pero, ¿qué hizo la oposición para evitar ese resultado? Creo que era claro el panorama (aunque debo admitir que me sorprendió la cantidad de electores: yo esperaba entre el 40 y el 45% para el oficialismo), porque la oposición en nuestro país tiene dos grandes defectos:

1) Se encuentra ferozmente fraccionada, producto de la gran cantidad de personas que quieren encabezar listas, y la escasa cantidad a la que no le preocupa el cargo, sino trabajar.
2) Se conforma con CRITICAR el modelo oficial, y no propone (o no difunde) un modelo CLARO de país, alternativo al actual, que motive la elección de otros caminos.

Una parte de quienes no aceptamos el modelo K de país, toma la misma postura que la oposición: se siente defraudado, agacha la cabeza, y se somete (como siento que están haciendo los dirigentes opositores).
Otra parte, recuerda que hay algo que nadie va a poder sacarnos: los IDEALES. Sí, eso que parece abstracto, y poco, es lo único que necesitamos para lograr grandes cambios. Nadie jamás logró ningún gran objetivo, si no creyó en lo que estaba haciendo antes. Y yo creo tenazmente que otro país es posible.
Otro país, donde la política sea entendida como la noble tarea de trabajar por los ciudadanos, y no una mera arma de poder y enriquecimiento ilícito... un país donde los pilares sean la educación, la seguridad, el trabajo, la honestidad, y no en el que se fomente el clientelismo, la falsa educación, la inseguridad y la mentira a costa de intereses meramente sectoriales.
Yo soy un convencido de que las personas con ideales firmes son las que más lejos llegan, y no aquellas que dejan caer sus creencias más abajo del suelo. Y para responder a la pregunta que me hice al principio, qué hacer, que esté a mi alcance, para no dejarles este país a mis hijos, respondo con voz bien firme: NO DEJAR CAER MIS IDEALES, porque son escenciales para lograr un cambio.

PD: Efectivamente, terminé sacado (:

lunes, 25 de julio de 2011

Voy persiguiendo mi verdad


No sé por qué, pero el norte me hace sentir muy bien. Es raro, porque encuentro un contrasentido muy importante
entre sentirme bien, y estar en el norte: ¿cómo ver, percibir, sentir la pobreza al lado mío puede hacerme sentir bien? ¿Cómo estar en contacto con todo aquello de lo que paso mis horas quejándome, puede llenarme tanto el alma?

Tratando de pensar un poco en esta contradicción, encuentro algunas explicaciones:

En principio creo que es por la naturaleza, por esa capacidad inmensa del verde de hacerme sentir desposeído de todo lo material, y feliz de estar sólo en contacto con lo que la madre tierra tan sabiamente ha sabido crear.
También pienso que son las cataratas, su frescura, su inmensidad, lo sublime que se las ve, y
esa sensación de pequeñez y humildad que siento cuando las veo. Puedo pasar horas al lado de la Garganta del Diablo, simplemente, mirando. Nunca ví algo tan majestuoso ni tan hermoso como ese paisaje, acompañado por la selva y sus matices, y de las sensaciones que sólo ese contexto sabe generar en mí.

De todos modos, creo que nada de eso es suficiente para explicar lo que me pasa en el norte... es una sensación de plenitud, una sensación muy contradictoria, de bronca por todo lo que veo, pero de verdad a la vez. Creo que ese es el punto: VERDAD. Eso es lo que respiro en aquellos lados, que no puedo respirar en mi lugar de orígen: el aroma de la VERDAD.
¿Por qué digo esto? Realmente tiene que ver con mucho de lo que ya he contado en este blog, acerca del país en el que vivimos, un país donde el negocio político y la demagogia están a la orden del día, y donde nos hacen creer que vivimos en un país primermundista. Las cadenas nacionales son un arma de doble filo: cuando deberían comunicar las más importantes verdades, hoy se encargan de propiciar la mentira más grande y peligrosa. Por suerte nunca creí en ese discurso, y me esfuerzo por observar la otra realidad: la pobreza creciente, el regalismo, el fomento del analfabetismo, la carencia de políticas que creen trabajo. Pero claro que es difícil llevar la bandera de la verdad que yo observo, cuando la oficial es la otra, y lamentablemente, es creída por tanta gente.

Soy de una ciudad pequeña, y resido por estudios en una mediana, donde los efectos de los que suelo hablar son notorios, pero están bien disfrazados con netbooks, asignaciones, planes laborales, clientelismo... pero un poco más al norte de nuestro territorio ¿quién puede esconder lo que uno ve desde que baja del micro? Allá mi verdad se corrobora como en ningún otro lado, y me hace sentir que no estoy tan loco. Me desalienta, claro, pero a la vez me impulsa a seguir llevando como estandarte mis ideales, para algún día contribuír desde mis pequeñas posibilidades con esa juventud que debe salir a pedir monedas, porque no tiene para comer, y por tanto, no puede educarse. ¿De qué sirven las netbooks, si miles de jóvenes tienen que mendigar un poco de comida? En Misiones, no se puede tapar el sol con una mano, no se puede creer en un discurso que no se parece ni un poco a lo que vemos.

Respirar verdad, por dura que sea, me llena el alma. Mil veces prefiero ver esa verdad que me entristece, que escuchar la más perfecta mentira que me dibuje una sonrisa, pués aceptar que estamos en problemas es el primer paso para salir de ellos, algo de lo que hoy estamos MUY lejos.

domingo, 24 de julio de 2011

No feliz día, GRACIAS!

¿Qué día es hoy? ¿Cómo que 24 de Julio? Así es... es 24 de Julio y estoy escribiendo esta entrada para contarles a mis amigos que los quiero mucho, cuatro días después del famoso DÍA DEL AMIGO.
El tiempo y los hechos me han enseñado que muchas veces las palabras sobran, y claramente ésta es una de esas veces, porque estamos involucrando nada más y nada menos que LA AMISTAD. ¿Qué es la amistad para mí? Todo lo que no se puede expresar con palabras, sino, con algo que va más allá: los hechos. Yo sé quién es mi amigo, porque su manera de actuar así me lo demuestra, y no porque se encargue de decirme "amigo" por teléfono, facebook, twitter, o por donde sea. Sé quién es mi amigo, porque con ellos comparto códigos que van más allá de todo, y que trascienden las explicaciones... se trata de estilo de vida, de manera de conducirnos en la vida, de actitudes que demuestran personalidades, y que se ven manifiestas a diario en nuestra relación, precisamente, de amistad.
A mi entender, la palabra AMIGO es enorme, e implica muchas cosas, que naturalmente, no son multitudinarias... no me caracterizo por tener "un millón de amigos", porque prefiero tener pocos, y estar a la altura de esa palabra tan grande, y que tanto valoro.
Tal vez sea por esto, que el día del amigo me resulta indiferente, aunque está bueno para salir, hacer un plan distinto, y de algún modo "renovar los votos" de amistad, no creo que se trate de un día para decirle "feliz día" a personas que no encajan en mis parámetros de la amistad, sencillamente, porque estaría de algún modo diciendo más de lo que hago.
Por eso mi mejor FELIZ DÍA son los hechos, es estar para cada persona a la que considero amigo, a quienes no necesito nombrar, porque seguramente entenderán que cada una de estas palabras los representa.
Tengo pocos amigos... a la mayoría no los veo todos los días, siquiera todas las semanas... a algunos los veo pocas veces al año. A algunos ni siquiera les dije feliz día el 20, ni me dijeron... pero esas dos palabras no cambian el significado ni el sentido del lazo de fraternidad que nos une, porque ellos están cuando tienen que estar, dispuestos a escucharme, ayudarme, a ser mi hombro, mi oído, mi consejero, o simplemente para reirnos un rato juntos, y claro que lo mismo de mi parte hacia ellos.
Eso es la amistad para mí, y por eso a mis amigos no les digo feliz día, pues la amistad es mucho más que un día, sino que les digo GRACIAS, un GRACIAS enorme por demostrarme la clase de personas que son, y por ser mis verdaderos compañeros de vida. Los quiero mucho, y mi mejor manera de decírselo es con hechos, día a día.

domingo, 10 de julio de 2011

Por qué no converjo con ciertas ideas

Posteo dedicado a una amiga con quien suelo coincidir, que me lee, y que leo. Maqa Marticorena, gracias por el aguante de siempre :D


Como siempre, no tengo problemas en decir lo que pienso, siempre en el marco del respeto, el diálogo y el debate. Es por eso que manifiesto mi descontento con las políticas kirchneristas que rigen hoy en nuestro país. Como corresponde, también estoy abierto a escuchar posturas y argumentos válidos que defiendan las posturas con las que no concuerdo, para intentar sacar del intercambio lo mejor. Algo lógico, no estoy describiendo nada que no sea simplemente normal y coherente.
Resulta que cada vez que expreso mi desacuerdo con ciertas medidas antioficiales, o pro oposición, recibo varias respuestas agresivas y hasta personales, en lugar de cuestionamientos racionales y educados, que con todo gusto respondería. Parece ser que, hoy en día, ser antiK está prohibido, que aquella libertad de expresión que tanto pregonan, es válida sólo en tanto pienses igual a su ideología. Y esto no es así, pienso diferente, y orgulloso estoy de que así sea, porque mis ideas se sustentan en diferencias de proyectos para el país, y no con ataques y agresiones MUY poco lógicas y que están en contra de todo escrúpulo y código que debemos manejar como personas.
Es por eso, que me gustaría aclarar por qué no estoy de acuerdo con las políticas kirchneristas, para dejar en claro que tengo razones para no apoyar la gestión oficial, y que no se trata de un desacuerdo no fundamentado.

En principio, considero que la gestión kirchnerista está intentando volar más alto de lo podemos, en el sentido de que estamos salteando pasos. Para trabajar sobre los detalles, es necesario que las generalidades estén optimizadas, y no creo que así pase en nuestro país. A mi entender, las prioridades que conforman las generalidades que no pueden fallar en nuestro país, son precisamente las que el gobierno kirchnerista está no solo descuidando, sino hasta PROPICIANDO sus opuestos desde mi punto de vista. Considero que las mismas son:

  • EDUCACIÓN: El sistema educativo de nuestro país es un desastre, pues cada vez es más fácil terminar el secundario, y no precisamente porque los jóvenes seamos cada vez más inteligentes, sino porque el sistema es cada vez más débil y permisivo. Estamos nivelando para abajo, generando programas sencillos, otorgando facilidades con tal de mejorar los números y las estadísticas, y sin importar la realidad de nuestro país. Lo cierto es que los números engañan, y que la educación en nuestro país cae en picada desde hace mucho tiempo. La educación es el medio para evitar los engaños, y debe ser objetiva y no ideológica. Nada de esto pasa, por lo que sólo me queda pensar que el gobierno actual sólo quiere que seamos ignorantes, y así poder dominarnos. Siempre y cuando no tengamos un sistema educativo objetivo, sólido y que genere jóvenes pensantes, no creo que podamos pensar en otras cosas.
  • SEGURIDAD: La seguridad es un aspecto vertebral para un país. Un país donde no se cuenta con un aparato de seguridad sólido, termina generando indisciplina. Aunque hoy en día decir disciplina parece ser decir una mala palabra, yo estoy seguro que no lo es, sino que nos hacen parecer que lo es, para fomentar lo contrario, es decir, que las personas puedan romper las reglas sin perjuicio alguno, no cumplir ningún parámetro legal, moral, ni de ningún tipo, y de esa manera, propiciar la delincuencia, los robos, secuestros, saqueos, asaltos, asesinatos, etcétera. Creo que eso es lo que pasa. Hay inseguridad, y nada se hace para que no haya por alguna razón, y con ella viene la desconfianza de la gente, el descreimiento en la política, y un pueblo que se conforma cada vez con menos: con no morir, y no con que no haya robos, no haya asaltos, no haya secuestros, no haya muertes.
  • IGUALDAD: Un país justo es aquel en el que realmente todas las personas tienen las oportunidades que, por su esfuerzo, se merecen. No se trata de "igualar" solamente para ganar votos, regalando dinero, sino que debemos "igualar" generando fuentes de trabajo, y fomentando la perdida cultura del esfuerzo y el trabajo.
  • HONESTIDAD: A mi entender, el gobierno debe ser HONESTO, y no aprovecharse de su condición de poder circunstancial para usar elementos estatales con objetivos personales, de campaña y demás. No sirve que se le venda al pueblo una cosa por otra, no sirve que los discursos sólo den golpes bajos a la sociedad, y de esa manera se consigan votos. No sirve pasar por encima de las leyes, incluso de la más fundamental de ellas, para afianzar el poder personal y sectorial. Tampoco es válido anteponer intereses personales a los generales. Un buen gobierno REQUIERE en primera medida, de líderes honestos.
Estas cuestiones, a mi entender, son vertebrales en nuestro país, y constituyen una buena base, para luego avanzar en detalles. Creo que de nada nos sirve destacarnos en derechos humanos para las minorías, si las mayorías son analfabetas, están inseguras, somos indisciplinados, no tenemos cultura del trabajo, sino de la vagancia, estamos sometidos a un gobierno deshonesto...
Prefiero un país SEGURO, a un país pseudoabierto. Prefiero un país EDUCADO, a un país memorioso, y prefiero un país donde se valore el TRABAJO, a uno donde se fomente el parasitismo.
Son muy sencillas las cosas que digo, y está a la vista de todos que en 8 años no fueron eje de acción para nadie, como sí lo fueron otras cuestiones que no contribuyen a los 40 millones de argentinos que somos, sino a ellos mismos, favoreciendo su imágen del sector no pensante (que ellos fomentan) y generando votos neurálgicos que les permiten seguir en la cúspide del poder.
Cada uno elige en qué propuesta creer, y yo también lo hago, claro que luego de analizarlo profundamente. Simplemente hay otras propuestas que me ofrecen centrar la atención en lo verdaderamente importante, y no en lo que sólo mejora las estadísticas y la imágen positiva a fin de conservar el mando.
He aquí mi explicación de por qué no converjo con las ideas FPV, dejando bien en claro que no se trata de aspectos de la personalidad de la Presidente ni de nadie. ¿Cuál es la solución? Creo que ya la he mencionado: la participación en estas cuestiones, sentándonos a pensar, evitando engaños y utilizando inteligentemente nuestro derecho al sufragio.

Gracias...

... por compartir este espacio conmigo.