martes, 21 de junio de 2011

Si Manuel Belgrano escuchara...


Si hay alguien que suele leer lo que escribo sabrá que es muy probable que después de una Cadena Nacional, me ponga a escribir por qué no coincido y me enojo con la Señora Presidente de la Nación.
En esta ocasión, me molestaron varias cosas, pero principalmente dos:

  1. Usar un acto Oficial, y herramientas del Estado como la Cadena Nacional para hacer campaña política.
  2. Su discurso asegurando que genera trabajo, cuando lo que menos genera, es fuentes laborales.
1) Dejo a disposición de quien quiera leerla una interesante Ley que parece haber caído en el olvido: http://www.anticorrupcion.gov.ar/25.188.PDF
Se trata de la Ley de Ética de la Función Pública, realizada en complementación al Artículo 36 de nuestra Constitución Nacional, Ley fundamental y suprema de nuestro sistema, y donde claramente se deja asiento de que un funcionario público no puede servirse de elementos del Estado para cuestiones personales, que quienes ocupen cargos públicos deben anteponer el interés general al propio, que no debe recibir beneficios personales por cuestiones ligadas a su función, entre varias disposiciones más.
Creo que nada de esto se vio ayer durante el acto por el Día de la Bandera encabezado por la Señora Presidente, y transmitido por Cadena Nacional. Claramente se benefició de un espacio público para hacer campaña política por su Partido Político, por el cual muy probablemente busque la reelección. Se autoelogió todo el tiempo, repasó sus "logros" mandatarios, enfatizó lo ya hecho, a lo por hacer. Habló de muchas cosas, pero muy poco de nuestra Bandera, y su recordado creador.
No tengo problema en que busque la reelección, es su derecho, y si los argentinos la eligen, pues legítimamente volverá a ser nuestra Primer Mandataria, pero con lo que estoy en desacuerdo, es con su USO y ABUSO de la Cadena Nacional, para efectos que no necesariamente tienen que ver con información o eventos de los que merecemos y necesitamos ser parte. Cristina Fernández fue Congresal de la Reforma Constitucional de 1994, donde se incorporó a nuestra Norma Suprema el Artículo 36. También fue Legisladora de la Sanción de la Ley de Ética Pública. Sabe MUY BIEN ESTO, claro, pues si un ciudadano común, estudiante del segundo año de la carrera de Abogacía puede advertirlo, ¿cómo la Presidente de la Nación no? ¿Dónde quedan los principios que tanto defiende?
Actos como este generan una competencia totalmente desleal, y un marco inconstitucional a su Campaña como precandidata, y si por casualidad no llega a ser ella quien se lance a la candidatura, el efecto es el mismo sea quien sea el candidato por su Partido.

2) Por duro que suene, creo que donde quiera que Manuel Belgrano haya escuchado el discurso de Cristina Fernández ayer, seguramente no pudo evitar sentir heridos sus principios e ideales. Es cierto que él luchó por el trabajo, el comercio, la náutica. Es cierto que él fue un adelantado para su época, y que sostuvo siempre la importancia del sector comercial, y de la educación.
Sin embargo, el accionar político de los últimos 8 años de gobierno se aleja kilómetros de lo que Manuel Belgrano hizo.
¿De que educación hablamos, de esa Escuela cada vez más fácil? ¿De la existencia de facilismos para terminar la secundaria y tener un título sin saber nada? ¿De aquella donde nada se prioriza menos que aprender? ¿Es educarse reproducir ideologías, en lugar de generar elementos útiles en la vida, como el pensamiento crítico? La educación en nuestro país está en CRISIS.
En la época de Manuel Belgrano se creaban escuelas, se impulsaba la educación, se contraponían al dominio de los más poderosos, que estaban océano mediante. Hoy quienes ejercen dominio están en nuestro mismo país, ya no están en Europa, y nada se hace para combatir al verdadero enemigo.
Del mismo modo pasa con el trabajo... Manuel Belgrano fomentaba la honradez, la dignidad, el trabajo como arte y calidad más perfecta de las personas. ¿Qué queda de esto? Y... muy poco. Las ASIGNACIONES UNIVERSALES POR HIJO Y EMBARAZADA, los planes sociales, todo lo que se regala "PARA TODOS", quitan mérito al esfuerzo personal, y acostumbran a las personas a recibir, recibir, recibir y recibir, sin dar nada a cambio. Habrá quienes reciben merecidamente, pero aseguro que son los menos, y esto no es lo que imaginó Belgrano, sino que lejos está de sus perspectivas.
En consonancia a lo que ayer sostenía la Señora Presidente, esto SÍ se acerca más al clientelismo que al trabajo, ya que todo está dado para que así sea. ESTO NO ES TRABAJO. Trabajo sería fomentar la industria, el comercio, que los jóvenes valoren la educación, y la posterior salida laboral. Así sólo fomentamos el parasitismo, y generamos miles cada año, porque nuestros jóvenes no salen de la escuela con la idea de perfeccionarse en la universidad, o en un empleo: salen con la idea de vivir una vida loca, desenfrenada, una adolescencia perpétua, hasta que la vida los choque con un hijo, o con el hambre en persona, y empiecen a recibir asignaciones por ese hijo, o comida barata. Ahí es cuando salen corriendo a votar a quien se los da... Eso es clientelismo, no es trabajo.
Puedo encontrar mil ejemplos (algunos ya he desarrollado en otros posteos) de por qué se nos educa IGNORANTES, y no críticos para rechazar tentaciones. Se nos educa para recibir una asignación, comida barata o un televisor, y huir a votar a la buena de la Presidente.

Concluyendo, una vez más necesito descargar mi bronca por disentir con nuestra Presidente, por su uso incorrecto de los elementos públicos, y no sólo eso, sino también por disentir con las ideas que a través de ella transmite.


1 comentario:

  1. Simplemente GRACIAS. Gracias por expresar esas ideas tan claras y coherentes, gracias por apostar gracias por no dejar de soñar, gracias por dejarme soñar con vos, gracias amigo.

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