viernes, 22 de octubre de 2010

¿Qué más falta?



Cuando sólo queda un poco más de un año para finalizar el mandato presidencial de la señora Presidente, pensé que se iba a acotar la lista de acciones realizadas bajo la investidura presidencial en pos de Campaña Pro Elecciones 2011, pero veo que me equivoqué. A las ya conocidas asignaciones familiares por hijo y Ley de matrimonio igualitario, por solo mencionar las dos más controversiales, se suma una no menos trascendente: el censo 2010.


El censo es un método estadístico, el más importante tal vez, que se realiza cada diez años para conocer la actualidad de un país, y de cada una de sus jurisdicciones en particular. En principio, si el Censo, legítimamente, debe realizarse cada diez años, y considerando fue realizado en el año 2001, ¿por qué debemos censarnos en 2010, y no a esta altura del año 2011? Busquemos las explicaciones que busquemos, pocas respuestas valederas vamos a encontrar, salvo por campaña. Una vez más el honor de la Presidente de la Nación se ve trastocado por decisiones cuestionables respecto a la imparcialidad de su cargo, pues adelantar un Censo Nacional un año es mínimamente sospechoso, en puertas a un año de elecciones, en el cual las tendencias indican que la actual máxima mandataria volverá a postularse, o que lo hará su esposo, el ex Presidente. ¿Por qué adelantar el Censo Nacional, sino para hacer alharacas de una argentina con más habitantes, con menos desocupación y pobreza? Porque seguramente así dará el censo, considerando que las preguntas del mismo tienden a una mentira general al respecto: si una persona trabajó al menos una hora en la semana anterior al censo, se la considera trabajadora, al igual que si la persona desocupada se encuentra buscando trabajo hace un mes. ¿Qué hay más parecido a un desocupado que eso? ¿Para qué sirve considerarlo trabajador? ¿Para conocer la realidad del país; para aplicar políticas en base a los datos del censo; para realizar comparaciones verídicas a nivel nacional e internacional? Para nada de esto. Los parámetros en esta pregunta, no sirven para nada más que para mentirles a todos los argentinos y para hacer gratuita la campaña 2011 para el sector actual en poder.


A todo esto se suma que, lógicamente, los encargados de procesar todos los datos obtenidos en el censo serán los integrantes del INDEC, el mismo instituto que mes a mes nos miente con la inflación, los índices de ocupación, el valor de la canasta básica y otros tantos datos vitales para el crecimiento de nuestro país.


Si el principal paso para iniciar el camino de resoluciones de los problemas, es asumir que tenemos fallas, ¿hacia dónde vamos si queremos mentirnos a nosotros mismos? ¿a quién beneficia que creamos que vivimos en un país de primer mundo? Por suerte siguen existiendo argentinos que creen en lo que ven al salir a la calle, y no en los discursos que muestran una Argentina virtual, inexistente, como la que nos quieren mostrar con el Censo del 2010.


No debemos creer que es inocente el adelantamiento, para nada. Si se realiza a esta altura del año próximo, los datos ya no serán útiles para hacer campaña en base a instrumentos del estado.


A todo lo que ya sabemos, se suma el Censo como abuso de poder para intereses sectoriales. ¿Qué más falta?

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