domingo, 29 de agosto de 2010

No permitir que nos roben la memoria hasta inventar otra historia escrita para no pensar.


No es la primera vez que un discurso de la señora Presidente de los argentinos logra hacerme enojar; es más, creo que siempre que da discursos genera mi disgusto, mi enojo. Preguntándome por qué, y más allá de mi apatía hacia su persona, puedo asegurar que mis sensaciones respecto a su persona, tienen que ver con su manera de actuar y de conducir nuestro destino como país. ¿De qué destino hablo? La verdad que no lo sé, si cada vez que nuestra máxima mandataria y representante nos dirige su mensaje, asi como sus fieles seguidores y compañeros de equipo, sólo hacen alusión a mentiras. Me desagrada escucharla decir que vivimos en un país en crecimiento, donde cada vez hay menos deudas internacionales, con crecimiento permanente, en el cual el progreso es el más grande de las últimas épocas. Sacando todo tipo de consideraciones extras, termino cada uno de sus discursos seguro de que vivimos en uno de los mejores países del mundo, de que somos potencia y estamos al nivel de Europa. Me pongo contento, salto de alegría. Me siento orgulloso de nuestros funcionarios. Cruzo la puerta para corroborar esto. ¿Qué veo? Lejos de ver ese país que me pintan, veo menores de edad trabajando, veo cartoneros luchando por conseguir el pan del día, veo inocentes morir a a sangre fría, veo víctimas y víctimas del sistema. Entonces, ¿somos un país modelo? ¿Es esa la actitud que debemos tomar, o deberíamos empezar por asumir que estamos mal y que debemos cambiar de actitud para luego, sí, encaminarnos como País? Pero claro, asumir que estamos mal no suma votos, como sí lo hace mentirle a la sociedad, haciéndonos creer que estamos bien como estamos. Quienes no tienen la intención de mirar al costado no tomarán una decisión consciente a la hora de enfrentarse a la urna, y así seguiremos: víctimas del sistema, víctimas de la mentira, víctimas del egoísmo y las ansias de poder de nuestros máximos mandatarios, que anteponen sus intereses personales MIL VECES antes que el buen ejercicio de su función pública.

¿Cómo salimos? Ojalá llegara gente con vocación, que entienda el sentido de estar al mando de un país, que comprenda que ser Presidente de la Nación, o funcionario en cualquier rango y especialidad, no tiene que ver con el poder ni la tiranía, sino que tiene que ver con trabajar para y por el país, de verlo crecer, de trabajar en sus falencias, y no de mentir a sus conciudadanos. Eso es lo que nuestro país está pidiendo a gritos: funcionarios que entiendan para qué están, que sepan de qué se trata.
Por nuestra parte y momentáneamente, nos queda relativizar todo lo que se nos plantea. Saber intepretar qué es cierto, y qué es invento, no permitir que nos roben la memoria hasta inventar otra historia escrita para no pensar.

1 comentario:

  1. Habia escrito banda y no me dejo subir no se que onda,
    bueno retomo, sabes que coincido plenamente con cada nota que has escrito, y las que vendran. Son claves en nuestros cafes, y lo que mas me gusta es que se que lo pensas no solo para el presente sino para nuestro futuro, y no tenes pensamientos singulares nunca, siempre tiras para la masa, y es esta buenisimo, aunque seamos vistos como los boludos fuera de onda de esta fucking sociedad materialista, llena de mentiras y falacias, pero se que tarde o temprano los granitos que algunos boludos aportan van dar brotes (espero estar viva para verlos :/) un abrazo amigomasmejor.

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