domingo, 30 de mayo de 2010

Las ideas que nadie se preocupa por crear.


Las personas nacemos, crecemos, nos desarrollamos y morimos en sociedad. A esto no hay discusión posible, pues es de público conocimiento que así sucede, desde que nacemos- con nuestra familia-, mientras crecemos- ampliando ese mundo pequeño-, y más adelante, cuando comenzamos a entablar relaciones de tipo social, que desembocan en sensaciones, sentimientos, roles, etcétera.
Este juego, a su vez, nos conduce directo y sin escalas a una concepción del mundo actual: un mundo en sociedad, donde se hizo irreemplazable la existencia de figuras gobernantes y gobernados que, en un principio en la historia, tenían una relación de subordinación (los gobernados estaban por debajo de los gobernantes y no había excepción a la regla). Cuando se fue desarrollando la historia, también avanzó esta concepción y por diversos factores- avance de la burguesía, revoluciones políticas, etcétera-, el rol del gobernante fue disminuyendo su poder absoluto, hasta anclar en el rol de funcionario público que hoy tenemos: un funcionario que debe bregar por las mejores decisiones para el pueblo, trabajar para él y ser fiel a las ideas de los ciudadanos, que lo eligieron para llegar donde está. Fue de este modo, que el papel del gobernante fue cediendo lugar al gobernado, para poder analizar propuestas, reflexionar respecto a quienes quieren ocupar un cargo, votar por uno de ellos, y darle una cuota de confianza a aquel proyecto que le parezca más acertado y conveniente de acuerdo a la realidad social del momento.
Hoy en día en nuestro país están permitidos a emitir su voto y, de este modo, tomar una de las decisiones más relevantes en la historia sino la más, todas las personas que tengan diez y ocho años o más. Pero aquí se presenta otra cuestión… ¿Estamos realmente capacitados los jóvenes de 18 años para tomar una decisión tan significativa como elegir el destino de un país? A mi entender, en algo estamos fallando. No sé si como individuos, como sociedad o ambas, pero hay algo que nos está faltando. Analizando personalmente la cuestión, observo un desinterés y un desarraigo por parte de los más jóvenes por las cuestiones políticas, un descreimiento que sorprende. Tal vez no sea un tema de moda, pero ¿la elección de qué futuro le espera a un país, puede ser un tema que esté o no de moda, o debería siempre estar presente? Por otra parte, ¿dónde surge la presencia y el conocimiento al respecto? En la escuela secundaria puedo afirmar que no, pues, allí- que debería ser el lugar de formación integral para los adolescentes- nada se habla sobre analizar propuestas para ver cuál es la mejor, nada se habla de crear ideales en los jóvenes para defender una patria que va en decadencia, por la falta de estos valores. Nadie, en ningún momento ni en ningún lugar nos enseña que nosotros regimos la historia, que nosotros creamos historia, identidad mediante nuestras decisiones, y que es una obligación, un compromiso, una responsabilidad y un orgullo poder hacerlo, orgullo que no podemos darnos el lujo de desperdiciar. Lamentablemente algo muy extraño está pasando, pues en los lugares donde deberíamos aprender estas cosas, nadie nos las menciona, e individualmente, nuestros jóvenes prefieren otras cosas, relegando estas cuestiones a un grupo reducido, que pasan a ser los “locos” del grupo, por preocuparse porque en uno, dos o tres años, tendrán que elegir gobernantes y, con ellos, el destino, la historia, la identidad, la memoria, la misma realidad.
¿Qué nos está pasando? Este desarraigo no es normal, no debemos considerarlo así, ese es el primer error en el que podemos incurrir. No dejemos que nos vacíen y nos quiebren culturalmente, creemos compromiso y responsabilidad. No permitamos que nos roben la herramienta más valiosa que tenemos. La historia es de todos, todos la construímos, y esa creación debe ser responsable.

La respuesta está al alcance de nuestras manos y depende de cada uno crear los ideales que, colectivamente, parece que nadie se preocupa por crear.

1 comentario:

  1. Excelente, como quisiera que estas cosas que escribis sean vistas por todos, sobre todo los adultos. Te (L) besito

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