sábado, 29 de mayo de 2010

Necesitamos un mundo de idiotas.

Lamentablemente vivimos en una sociedad plagada de preconceptos, de prejuicios, de roles predeterminados. Estamos en medio de un contexto social, donde lo blanco es lo bueno, y lo negro lo malo, sin que se nos deje relativizarlo. Desde que somos chicos nos enseñan que los militares fueron malos, sin siquiera darnos la posibilidad de saber qué es lo que hicieron y formar nuestra opinión propia. Pero, ¿de qué se trata la educación, sino de aprender a razonar y a pensar?
Es lamentable que, hoy en día, ir a la escuela- e inclusive a la universidad- se trata de memorizar definiciones, de opinar como quieren que pensemos, de ver un lado de la historia, de preconceptualizar la realidad, para que la veamos como nos la quieren mostrar. El problema, es que a esta altura de las circunstancias, el problema está naturalizado, y lo consideramos “normal”, sucede inconscientemente, sin pensar lo que está pasando. Solo nos damos cuenta cuando tomamos una actitud crítica frente a lo que se nos presenta, es decir, cuando nos preguntamos por qué es así, quién lo dice, en qué contexto lo dice y por qué debemos creerle. De eso se trata, de relativizar todo, saber captarlo, analizarlo, y aprenderlo sólo si creemos firmemente en ello. De este modo, estaremos creando ideales, algo que tanto falta en nuestra sociedad actual.
Por alguna “extraña razón”, este proceso que debería ser normal entre nuestros jóvenes, se reduce a un grupo mínimo de los mismos, que se encuentran rodeados por pares cuyas prioridades oscilan entre el sexo, la droga, el alcohol, las salidas, las técnicas de copiado para no estudiar y demás similares. El rol predeterminado del adolescente actual es éste: una persona vacía, que va a la escuela por obligación a pasar el tiempo, desarraigado de cuestiones sociales y políticas, al que le parece una pérdida de tiempo hablar de lo que sucede a su alrededor, y sólo preocupado y ocupado por tomar mucho alcohol y tener sexo. Claro que existen excepciones, este mínimo del que hablaba anteriormente, y se trata de aquellos jóvenes que sí eligen relativizar lo que le enseñan, razonar, pensar, investigar, preocuparse porque la realidad que les muestran no encaja con lo que verdaderamente sucede. El problema radica en que el adolescente que reúne estas características acaba siendo, rodeado de varios de los otros, el idiota del grupo.
¿No es preocupante que a quién quiera que esté arriba de todo esto le convenga una juventud vacía? ¿Qué esperanzas les quedan a los idiotas del grupo de poder cambiar la realidad, en un medio hostil, donde al grupo de poder
no les sirven estas personas? ¿Hasta qué punto vamos a llegar con todo esto? ¿Quién tiene la culpa?... Tantos interrogantes y tan pocas respuestas…
Lo único que puedo afirmar es que estoy muy orgulloso de ser el idiota de un grupo, si serlo se trata de esto, y que el mundo debería estar lleno de estos idiotas para progresar. Con adolescentes desarraigados de cultura y pensamiento, jamás progresaremos. Si queremos avanzar, necesitamos un mundo de idiotas.

2 comentarios:

  1. Cada ves que nos vemos son hs y hs hablando de temas, que como bien expresaste en la nota, para la sociedad adolescente son temas de idiotas.
    Adhiero completamente a cada palabra escrita, y agradezco tener a un amigo idiota que un viernes a la noche estuvo conmigo por mas de 3 hs hablando de esos temas. Un abrazo tu amigamasMejor, la idiota

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  2. Totalmente de acuerdo con vos, orgullosa de ser una muy buena idiota. hablamos peñaflor ♥.
    te adoro :D una idiota más :)

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