sábado, 1 de mayo de 2010

La peor manera de matar.

A veces me pongo a pensar cuán transitorios somos. La persona nace, transcurre y muere. Tanto la primera como la última son instantáneas, se dan en un lapso ínfimo de tiempo. Respecto a la del medio, transcurrir, se compone por todas y cada una de las acciones que realizamos, en lo individual, y en lo social, todo lo que lo hace transitar y aprender a ser. La persona se hace en sociedad, depende de las otras. Desde el momento en que nos conciben, estamos dependiendo de otras personas. En ese primer momento, la dependencia está dada por la madre del individuo, que debe alimentar, cuidar y bregar por el buen desarrollo de su primogénito. Desde allí, todo en la vida del hombre es caminar y aprender a ser, mediante todos y cada uno de los pasos que damos. Ese ejercicio diario, cotidiano, natural y totalmente inconsciente, ya que no nos damos cuenta que estamos creciendo constantemente, es una de las cosas más importantes que nos pasan a las personas, y que hace que lleguemos a la tercera etapa plenos y felices de haber crecido, y de estar dejando una huella producto de que algo me dejó mi paso por la vida terrenal.
Toda esta transición de aprendizaje, lo más maravilloso de existir, se trata nada más y nada menos que de un derecho universal y fundamental: universal, porque alcanza a absolutamente todas las personas desde que son concebidas, y fundamental, porque se le asegura a toda persona como pilar básico, por la simple razón de cumplir con la condición de humanas… estoy hablando nada más y nada menos, que del innegable derecho a la vida, fundamental y universal.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando una persona atenta contra el derecho a la vida? Si es contra el propio, supongo que no puede pasar demasiado, ya que cada uno es competente y capaz de tomar decisiones sobre su propios ser, pero ¿cuando se involucra un tercero? Más allá de los homicidios, con mayor o menos caso de culpabilidad, estoy hablando del peor homicidio que una persona puede cometer: abortar. Lo califico como peor, teniendo en cuentas ciertas características que se dan en un aborto, y no en cualquier otro tipo de homicidio, las cuales enumeraré a continuación.
En principio, la persona que aborta, está matando el fruto de su creación, que debería ser una alegría, un honor, toda una circunstancia de bien y de amor para la persona… ¿Por qué no lo es? Lamentablemente, por un uso irresponsable de la capacidad reproductiva de los hombres, al usarla con el mero fin de obtener placer. Si bien no considero que esté mal hacer el amor con el ser querido, sí reconozco que quien decide hacerlo, debe estar dispuesto a afrontar toda y cada una de sus consecuencias, entre ellas, la posibilidad del embarazo de la mujer, y la paternidad responsable del hombre. El hecho de que sea una decisión de la pareja hacer el amor, aún conociendo sus implicancias, hace totalmente inexplicable que después se mate al fruto de sus actos. En cuestiones cotidianas, sería comparable con comer y vomitar porque no me gusta engordar (seguramente con una frivolidad y una abstracción muy grandes, ya que hablar de una vida no es comparable con aumentar de peso), a lo que voy es a que las personas debemos hacernos cargo de nuestros actos, sean cuales sean nuestras consecuencias. “Abortar” significa abandonar algo empezado, y la vida no es tan sencilla como abandonar lo que se empezó voluntariamente. Si decidí tener relaciones, me expuse al peligro del embarazo, y si se dio, debo hacerme cargo, y si las personas no están dispuestas a afrontar las consecuencias de sus actos, que adopten la mejor de las determinaciones en tal caso: la abstinencia, con la cual, no hay probabilidad alguna de productos no deseados. Además de todo esto, las personas sabemos y conocemos perfectamente de qué se trata, qué es lo que pasa cuando un método anticonceptivo falla, y que siempre hay posibilidades que la falla suceda… posibilidades que decidimos automáticamente aceptar cuando se procreamos con el objetivo de obtener placer.

Por otra parte, me parece que la madre y el padre (debería tratarse de una cuestión de pareja, y no solo de uno de ambos) deberían pensar una cuestión muy importante antes de tomar una decisión tan aberrante y desquiciada, como lo que verdaderamente es: quitarle a una persona su derecho de nacer, transcurrir, aprender y morir naturalmente en el mejor de los casos. ¿Quiénes somos nosotros para robarle a una persona su derecho de vivir? ¿Estar circunstancialmente bien nosotros y no hacernos cargo de nuestros actos es más importante que la vida de una persona que no decidió por sí sola ser creada? ¿No se trata de un ejercicio irresponsable hacer el amor si no estamos dispuestos a afrontar su consecuencia más inminente y conocida?
Siguiendo con el tema, pero yendo a otro órdenes de cosas que me hacen pensar el horror que supone abortar, ¿qué hace a las personas suponer que el embrión no sufre al morir? Está científicamente comprobado que a partir de las pocas semanas de gestación, antes de que un bebé pueda ser abortado artificialmente, ya se ha conformado un individuo con sentimientos, que sufre y tiene principios de estados de ánimo. Ese individuo en formación pasa por exactamente lo mismo al ser abortado que una persona ya nacida a la que se mata. ¿A la persona que aborta no se le ocurre pensar que si a ella la hubieran abortado, jamás hubiera vivido todo lo que vivió? ¿Qué autoridad tiene una persona para negarle el maravilloso paso por la vida a otra?
Asimismo, me parece que abortar una vida es claramente peor, y menos comprensible que un homicidio a una persona que ya nació, ya que una persona adulta o casi adulta, puede generar desequilibrios psicológicos en su presunto asesino, al hostigarlo o hacerle algo que la otra persona considere merecedor de represalia. Si bien no justifico un homicidio, sí digo que es más entendible que una persona mate a otra, por ejemplo, porque esa otra a su vez mató a un ser querido, que el hecho de que una madre y/o un padre que no se hace/n cargo de sus actos maten a una persona inocente, que no les dio ningún motivo, a la cual le están quitando toda posibilidad de vivir, de tener amigos, de enamorarse, de que lo abracen, de llorar, de reír… de vivir la vida que al ser concebido tiene derecho a vivir.
Sinceramente, y en mi opinión personal, no puedo atribuir el aborto de una vida inocente a otra persona que no sea un individuo al cual psicológicamente algo le está fallando. ¿Por qué aborta quien aborta? ¿Porque no se siente capaz de llevar adelante la crianza de un hijo, o porque no tiene medios para hacerlo? Existen miles de padres que no pueden biológicamente tener hijos esperando una oportunidad como esta para dar todo el amor paternal que tienen guardado. ¿Por miedo al qué dirán de ver a una chica joven con panza de embarazada? Yo creo que peores son los comentarios hacia una persona que mata mediante el aborto, que los comentarios hacia una persona que se responsabiliza de sus actos. ¿Porque piensan que tienen mucho que vivir antes que tener un hijo? ¿Acaso ese hijo que murió no tenía mucho por vivir también? Así podríamos estar muchísimo tiempo dando hipótesis y respuestas de este tipo, pero todas nos llevarían a la misma conclusión, el egoísmo de ponerse delante de un hijo que, aunque no nació aún, ya fue gestado y tiene todo el derecho a vivir, y la debilidad psicológica y ceguera espiritual al no pensar todas estas cosas que intento exponer imparcialmente.
Me parece que no hay mucha vuelta que buscarle a la cuestión: abortar es la manera más cobarde y terrorífica de matar que existe, y la posibilidad de la ejecución de este asesinato, porque no tiene otro nombre, debería estar regulada más y de mejor modo. Ser madre o padre debería ser el honor más grande para las personas, y la consecuencia de un acto de amor puro, y no de un momento de necesidad sexual inexplicable y, en tal caso, las personas tendrían que ser lo suficientemente maduras como para tomar la decisión apropiada y que ni siquiera debería plantearse de no negarle el derecho fundamental y universal a una persona inocente.
¿Esto qué es, sino una persona?

Lautaro Peñaflor Zangara


2 comentarios:

  1. No hay manera de explicar lo que siento en este momento;
    me quede Mudo, sin palabras..
    ESA si que es La Peor Manera de Matar!

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  2. Texto y foto impactante pero cierto,
    Coindicido con vos, y no me pongo a dar opinion porque no terminaria mas.

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