viernes, 19 de febrero de 2010

¿Qué es la felicidad?


A menudo nos encontramos pensando en una palabra que es tan fuerte, que suele mantenernos horas ocupados pensando en ella, o inclusive quitarnos el sueño.FELICIDAD es una palabra que dice muchas cosas, tal vez escondidas, tal vez implícitas, secretas o resultado de un análisis profundo que nosotros dos compartimos, aunque no sabemos si el resto de las personas creen lo mismo o discienten completamente. La cuestión es que creemos no estár tan errados, y queremos plasmarlo, darlo a conocer. ¿Qué es la felicidad, sino algo subjetivo? Se puede ser feliz por un fugaz segundo transitoria, o ese mismo segundo puede significar encontrar la felicidad eterna, el sentido de nuestras vidas. La felicidad siempre está presente, sólo que a veces se hace ver, y otras no. ¿Acaso uno no es feliz cuando se levanta cada día, aunque de mal humor, por estar de pie y poder ver una vez más a sus afectos? ¿Uno no sintió nunca felicidad por ver partir a un ser querido rumbo a lo que lo hará sentir bien, aunque por fuera se nos estén cayendo mil lágrimas? ¿A un padre no lo pone contento ver cómo un hijo progresa, aunque esté lejos de él y lo extrañe a más no poder? Ese tipo de felicidad siempre está, solo hay que saber reconocerla, saber potenciarla, y hacer de ella algo positivo. ¿Por qué?Simplemente porque todos, absolutamente todos, tenemos las herramientas para ser felices desde que nacemos. Algunos tal vez las sepan ver mejor que otros, pero esas herramientas siempre están: el trabajo, la familia, el estudio, el amor, entre muchas más. Uno espera la felicidad de la mano de mucho dinero, un auto nuevo, un gran viaje o una casa enorme con todas las comodidades, y no sabe ver que alrededor de uno, está todo lo que necesita para ser realmente feliz: esa felicidad que no se compra ni se vende, esa felicidad que llena el alma y nos hace sentir plenos, llenos... Alrededor nuestro están nuestros afectos, las cosas que nos gusta hacer, entre otras cosas que son las que realmente necesitamos ,más allá de la casa, el auto o la plata. Mientras nosotros nos preocupamos por estas cosas, hay millones de personas al lado nuestro que están pensando en tener un techo aunque sea precario, y no una mansión ; en tener dos pesos para un poco de comida, y no toda la plata del mundo ; pensando en si al otro día se van a poder despertar vivos para ver a sus hijos, y para seguir adelante. Hay gente que tiene problemas realmente graves, y sin embargo sigue. Una enfermedad terminal, saber que tus hijos van a partir antes que vos, ser violado... Esas cosas son realmente graves, esos sí que son problemas. Las personas que tienen esos problemas, y sin embargo siguen, es porque saben canalizar la felicidad que llevan implícitas en sí mismo, porque tienen esperanza, y porque tienen problemas tan graves, que el auto, la casa y la plata les resultan insignificantes ante la posibilidad de ver a sus hijos un rato más, o de vivir un día más para decirle a sus seres queridos cuánto los aman.Sin embargo, acá estamos, preocupándonos por si estamos más gordos, más flacos, si nos quieren más o menos, si somos o no populares, si mañana me voy a poder comprar ropa o si voy a salir a la calle con ropa repetida: ¿qué es eso? Esos son detalles. Hay cosas peores, mucho peores, que se ven con tan solo mirar alrededor. Hay realidades que abruman si miramos un poquito más allá de nosotros mismos, si nos despojamos del egoísmo propio de todas las personas, si somos un poquito más generosos, sin necesidad de repartir billetes, sino sentimientos. Alrededor nuestro hay un mundo repleto de personas con problemas, los peores tal vez, mientras nosotros nos preocupamos porque mañana nos tenemos que levantar temprano.El mundo es tan cruel que hace que convivamos estas dos realidades sin mezclarse, sin saber que una puede hacer mucho por la otra. Ojalá quienes tengan ese auto, esa casa y esa billetera sean tan FELICES que entiendan que la misma felicidad va más allá de los bienes materiales, y disfruten de una vida sin prejuicios, despojándose de ellos... porque ¿qué son los bienes materiales cuando peligra nuestra propia vida, o peor aún, la de un ser querido? Hay cosas que no se pueden comprar, hay algo que compartimos los pobres y los ricos, algo que nos une sin darnos cuenta... y es la FELICIDAD, que siempre está al alcance nuestro y nunca sabemos ver. Despertarnos alegres, mirar más allá de nosotros mismos e intentar ayudar nos conducen sin escalas a la verdadera y eterna felicida, esa que llena el alma y nos satisface, y no a esa felicidad transitoria del materialismo.La felicidad está en cada uno, solo hay que saber verla.
Maia Ailén Franceschell
Lautaro Peñaflor Zangara

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias...

... por compartir este espacio conmigo.